El mundo de los incomprendidos

Soy del mundo de los incomprendidos, de los marginados, de los que sonríen a pesar de estar muriendo por dentro, de los que en público no lloran pero que crean lagos de lágrimas, de los que intentan animar a los demás y que les cuesta recibir ayuda, de los que ven a los demás felices y se pregunta si podré ser igual de feliz o mejor, de los de si podré gustar a alguien, de los que creen que no encajan en ningún sitio, de los que tienen vergüenza, de los que se enamoran fácilmente, de los que ven a alguien llorar y sienten ganas irresistible de hacerle reír o llorar en el intento, de los que odia discutir, de los que prefieren estar solos que con gente que me hablan mal, que prefieren un libro al mundo actual, que prefieren escribir e imaginar un mundo mejor que un mundo lleno de injusticias, de los que sueñan despiertos, de los que se calientan la cabeza con el que dirán, de los que más cariñosos no pueden ser de los que no quieren llevarse mal con nadie, de los que les cuesta confiar, de los que no suelen decir lo que sienten, de los que prefieren escuchar, de los que van con quién les puede aportar felicidad, de los que creen que molestan con un simple hola. Soy de los que antes se van los amigos de mi lado que yo del suyo. Pero antes que todo eso soy una persona cabezona que siempre la caga.

En primaria me sentí solo a pesar de tener amigos por el hecho de que todo el colegio me conocía, pero yo no conocía a nadie más que a mi clase. En secundario tuve un tipo de bullying de burla y bromas, e intentaron pegarme y amenazarme. Intentaron dos o tres día y ya está. Nunca he celebrado mis cumpleaños con amigos. Me enamoré y solo duramos un año, volví a encontrarme a esa persona y la cagué. Y aún sigo enamorado de esa persona, de ese primer amor. Me enamoré de otra chica que no tuve el valor de decírselo a tiempo.

Pero, gracias a la segunda persona que me enamoré, una escritora y al clan Spira, tuve un apoyo en ese tiempo. Pasado los veinte años empecé a tener algunos amigos en persona que ahora son mis mejores amigos. Y hoy por hoy sigo teniendo relación con cinco o seis personas del clan Spira, la escritora y mis cuatro mejores amigas (mayoritariamente son chicas). También hay otra chica, alguien que sigo en contacto y que tiene mi corazón.

Y existe un segundo pero. Que incluso teniendo a personas a mi lado tengo miedo. Miedo a no ser aceptado. Miedo a perder a quien me importa. Miedo a ser rechazado. Miedo a equivocarme. Y a pesar de que he conocido en un curso, personas que merecen la pena, no quiero cagarla. Y existe una persona en ese curso, tan solo una, que no estoy dispuesto a dejar de lado. Y le doy las gracias porque sin esa persona no habría escrito esto.

Soy del mundo de los incomprendidos, de los marginados. Soy un anónimo que escribe. Soy alguien y soy nadie. Soy quien soy. Pero, ¿quién soy? ¿Lo sé yo?

Comentarios

  1. Hola, la verdad es que miedo a cagarla, tenemos todos.
    A veces sucede que no conocemos a las personas correctas, que por lo general esas "personas correctas" son muy pocas, y los demás nos hacen sentir bichos raros, me pasó de haber sufrido por culpa de la timidez y sentirme muy mal, pero aprendí a aceptarme, a decir "soy esto y está bien" y no a juzgarme por lo que creo que ven los demás.
    No te conozco, más allá de lo que acabo de leer, y me identifiqué con algunas cosas que escribiste en este texto.
    Con el tiempo aprendí que la búsqueda empieza por uno mismo, es dificil, pero vale la pena.
    Ojalá todo vaya bien para vos!

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    1. Me alegra que al menos lo hayas leído, y me hace sentir mejor tus palabras. Gracias :)

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